domingo, 20 de octubre de 2013

Se supone, que cómo hija, al momento de nacer mis hijos, mi mamá debe ser mi fuente de apoyo. Cuando nació leo, yo esperaba que mi mamá se apareciera desde temprano, yo le dije a mi esposo que se fuera a trabajar, que de seguro mi mamá no trataba en llegar, afortunadamente no me hizo caso, no pudo dejarme, inutil practicamente por la cesárea, y a nuestro hijo entubado, porque no queria comer, y habiendo nacido prematuro y de bajo peso, no habia alternativa. Mi mamá llego después de la una de la tarde, perdido parar la mañana en la cama con su novio, a ver como estabamos, y no fue sola, lo paso hasta el cuarto, cómo si yo lo hubiera querido a el ahí, cómo si no me hubiera gustado contarle que fue mi suegra la que me dijo que pasaba cuando empeze a sangrar y bati el piso porque nadie me dijo que eso podía pasar. Mi mama que todo mi embarazo, juró y perjurio que a ella le iba a tocar bañarlo, nunca lo hizo, fue mi suegra, y mi suegra también fue quien me trataba con cuidado mientras caminaba, mientras mi madre me decía que le corriera porque tenía prisa

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